Artes de México

Raíces nahuas y extremeñas del culto guadalupano

30/01/2022 - 12:01 am

¿Por qué se le llama Guadalupe a la imagen que se había aparecido en el Tepeyac? Hay que señalar que aquel cerro —donde, según la tradición, se apareció la Virgen a un hombre sencillo llamado Juan Diego— forma parte de una sierra que recibió el nombre de Guadalupe poco después de la Conquista.

Por Miguel León-Portilla

Ciudad de México, 30 de enero (SinEmbargo).- Como en otras muchas cosas, en la veneración a la Virgen de Guadalupe de México convergieron, desde un principio, antecedentes indígenas prehispánicos y otros procedentes de España, sobre todo de Extremadura. Ambos guardan estrecha relación con dos concepciones muy distintas del tiempo y espacio sagrados. En el caso de los antecedentes extremeños, sobresale el nombre de Guadalupe, que es el de una imagen muy venerada en el pueblo de ese nombre, provincia de Cáceres. También se encuentra el hecho de que había no pocos extremeños entre los conquistadores que la tenían como patrona y le concedían culto muy especial. Si bien se trata de una Virgen de bulto con atavíos frecuentes en otras imágenes españolas de la Virgen María, en el coro del mismo santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, hay otra escultura que ostenta rasgos muy semejantes a los de la imagen pintada que existe en México. Estudiosos de la historia del arte se han ocupado de mostrar tales semejanzas.

De modo parecido a otras mariofanías (relatos sobre apariciones de la Virgen María), también la de Guadalupe de Extremadura, según se
refiere, se originó con la participación de una persona humilde. Foto: Artes de México

Otro elemento es el del origen del culto. De modo parecido a otras mariofanías (relatos sobre apariciones de la Virgen María), también la de Guadalupe de Extremadura, según se refiere, se originó con la participación de una persona humilde a la que la Virgen manifestó su deseo de ser venerada en ese sitio, desde el cual favorecería con toda suerte de mercedes a sus fieles. Ese lugar, centro de peregrinaciones, se convirtió en un espacio sagrado a partir de que la Virgen extremeña comenzó a ser adorada. En cuanto al tiempo y espacio sagrados de la Virgen que, se afirma, apareció en el Tepeyac, hay precedentes que merecen particular atención. Uno es que en el lugar donde se mostró, Tonantzin, “Nuestra reverenciada Madre”, era venerada. Ahí concurría gran número de gente. De esto habla con bastante detenimiento fray Bernardino de Sahagún en la Historia general de las cosas de Nueva España.

Según la tradición, se apareció la Virgen a un hombre sencillo llamado Juan Diego. Foto: Artes de México

Por otra parte, esa Virgen, que no se llamó Nuestra Señora del Tepeyac, por el nombre del cerro donde se manifestó, sino de Guadalupe, se relaciona por ello con el culto religioso a la Virgen extremeña. Hay otro hecho: el vínculo de la Virgen mexicana con la de Extremadura fue percibido desde temprana fecha por los monjes jerónimos que tenían a su cargo el santuario español de Guadalupe. Ellos, según consta por cartas conservadas en
el Archivo de Indias, de 1574, estaban enterados del culto que existía en México dirigido a una imagen con el mismo nombre de Guadalupe (agn, Bienes Nacionales, vol. 78, expediente 2). Los dichos jerónimos enviaron a uno de ellos para obtener limosnas como compensación por el culto que, según pensaban, se dirigía a la Virgen extremeña. Estas correspondencias entre las Vírgenes de México y Extremadura merecen particular atención.

La veneración a la Virgen de Guadalupe tiene antecedentes indígenas prehispánicos y otros procedentes de España. Foto: Artes de México

EL ORIGEN DEL NOMBRE GUADALUPE

¿Por qué se le llama Guadalupe a la imagen que se había aparecido en el Tepeyac? Hay que señalar que aquel cerro —donde, según la tradición, se apareció la Virgen a un hombre sencillo llamado Juan Diego— forma parte de una sierra que recibió el nombre de Guadalupe poco después de la Conquista. Al parecer, un conquistador extremeño adjudicó tal denominación al ámbito cercano a dicho cerro. Cabe mencionar que varias actas de cabildo de la ciudad señalan el nombre de Guadalupe otorgado ya a esa sierra en fecha temprana. Por esta razón, al iniciarse el culto guadalupano se comenzó a hablar de la Virgen de Guadalupe y no de la Virgen del Tepeyac, como ocurrió en otros casos, entre ellos el de la Virgen de Lourdes o de la Virgen de Fátima. Según parece, así nació la relación entre la Virgen mexicana y la venerada en el pueblo de Guadalupe de Extremadura. El nombre se popularizó desde un principio debido al creciente culto que se rendía a la imagen mexicana reverenciada en el contexto geográfico de la Sierra de Guadalupe. Fray Bernardino de Sahagún refiere en el apéndice del Libro XI de su Historia que “en este lugar que se nombraba Tepeyac tenían un templo dedicado a la madre de los dioses que la llamaban Tonantzin, que quiere decir ‘Nuestra Madre’, allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa. Y venían a ellos de más de veinte leguas de todas las comarcas de México y traían muchas ofrendas. Venían hombres y mujeres, mozos y mozas a estas fiestas. Era grande el concurso de gente en esos días y todos decían, vamos a la fiesta de Tonantzin. Y ahora que está ahí edificada la iglesia de Nuestra señora de Guadalupe, también ahíla llaman Tonantzin”.

Este texto es un fragmento del texto “Raíces nahuas y extremeñas del culto guadalupano”, que se reproduce, en su totalidad, en la Revista Artes de México. Guadalupe Tonantzin. Reflexiones. Consigue tu ejemplar a través de la página de la editorial www.artesdemexico.com

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